La semana pasada una campaña volvió completamente vacía, sin nada en pantalla que explicara por qué. Seguirle la pista sacó tres problemas distintos en el camino que recorre una web difícil dentro de Aiter. Esta nota los cierra los tres.
Webs que antes nos dejaban fuera
Muchas marcas grandes tienen protección contra bots que bloquea todo lo que llega desde un centro de datos, que es justo a lo que se parecía nuestro análisis. Cuando pasaba eso, no teníamos segunda jugada, y donde más dolía era en el análisis de competencia, porque las webs que más quieres leer son las mejor defendidas.
Ahora hay una escalera. Si rechazan la petición normal, Aiter lo intenta por una ruta que parece la de una visitante cualquiera, luego con una lectura más simple de la página, luego por la página de entrada de la marca, luego por una fuente distinta. El primer peldaño es byte a byte lo que hacíamos antes, así que las webs que funcionaban ayer se comportan igual que ayer.
Aiter distingue además entre una página y una negativa educada. Una web puede responder con toda normalidad y darte una página que pone Access Denied. Eso lo archivábamos como contenido y construíamos un briefing encima. Ahora cuenta como bloqueo y pasa al siguiente peldaño.
La escalera entera tiene un tope de tiempo, así que una dirección imposible falla en un rato razonable en lugar de quedarse colgada.
Se cobra cuando llega un briefing, no antes
Los créditos salían de tu saldo en cuanto arrancaba una ejecución. Si esa ejecución moría a mitad de camino, se suponía que una devolución los traía de vuelta, lo cual aguanta hasta que una ejecución muere de una forma que nunca llega a la devolución.
El cobro pasa ahora en el momento en que se te entrega un briefing. Ni al empezar, ni en un reintento, ni por una fuente que no se pudo leer. Si no llega nada, no se cobró nada, y eso es cierto ya por cómo está construido y no porque nos acordáramos de deshacerlo. Una ejecución que se lleva por delante nuestra propia plataforma sale gratis.
Las ejecuciones se reintentan además una vez solas, sin coste para ti, porque una conexión que se cae es una forma habitual de que una campaña acabe vacía.
Y cuando sí falla, lo dice
El fallo antiguo era silencioso de la peor manera: la campaña se quedaba ahí como si la generación no hubiera empezado nunca. Ahora falla en voz alta, nombra la web que nos dejó fuera y señala la casilla donde puedes describir el negocio tú.
Bloqueado e ignorado reciben explicaciones distintas, porque piden cosas distintas de ti. El texto está escrito en cada idioma, no traducido a él.
Objetivos más grandes en el móvil
Medimos todas las páginas públicas a ancho de móvil y contamos los botones y enlaces demasiado pequeños para acertarles con fiabilidad. La portada tenía 19, la de precios 10, el blog 15. No queda ninguno.
Ocho campos de formulario eran lo bastante pequeños como para que un iPhone hiciera zoom al tocarlos y no volviera a salir nunca. Es de esas cosas que solo notas cuando te pasa a ti en el tren. Están arreglados también, junto con una maqueta del blog que dejaba la página un poco más ancha que la pantalla.
Campañas en el idioma en el que lees
Una campaña arrancada desde una página de marketing salía siempre en inglés, en el idioma que estuviera la página. La ventana de dentro del producto lo hacía bien; los botones de la entrada, no. Ya se ponen de acuerdo, y tres idiomas que faltaban del todo en esa lista dejan de caer en inglés.
→ Arranca una desde cualquier página de soluciones y volverá en tu idioma.